
Este 7 y 8 de octubre se ha llevado a cabo una consulta pública sobre el tema de la educación, iniciativa que surgió en medio de la coyuntura en que vivimos y a partir de la comunión de distintas organizaciones sociales y, por cierto ciudadanas. Quienes votamos pudimos ver que 4 eran las preguntas siendo la última dirigida no al tema educacional que lo convoca sino al de validar como vinculantes aquellos plebiscitos convocados por la ciudadanía para decidir sobre temas relevantes para Chile.
Por cierto que los resultados no serán del todo pulcros pero con más de un millón de votos refleja en nuestras caras el interés de la ciudadanía por manifestar su opinión de manera democrática y republicana.
Sin embargo, voces emanadas desde la derecha más tradicional incluyendo al vocero don Andrés Chadwick, han criticado este plebiscito. Es más, el señor Chadwick ha dicho que “no necesitamos plebiscitos”. En twitter, nuestra querida plaza pública virtual han aparecido quienes critican este proceso tildándolo de ilegítimo, inútil y obviamente, subversivo.
Tras votar en Plaza Italia ayer me puse a pensar en lo selectiva que es la memoria de algunos personajes que hoy ejercen el poder, ya sea desde La Moneda o algún escaño parlamentario. Porque si de legitimidad hablamos, el plebiscito de 1980 que tanto defienden está a años luz de ganarse ese apelativo.
El 10 de agosto de 1980 se anunció que el 11 de septiembre del mismo año se llevaría a cabo el plebiscito para aprobar la Constitución que ya había sido redactada. No entraremos en esta oportunidad sobre cómo se gestó el texto y nos remitiremos al plebiscito en sí.
El 12 de agosto se promulgó el Decreto Ley 3465 convocando a los chilenos a manifestarse en las urnas, cosa más o menos compleja dado que no había registros electorales vigentes y que la Consulta de 1978 dejó mucho que desear en términos republicanos.
¿Cómo hacerlo entonces?
Para votar bastaba sólo ser mayor de 18 años y tener carnet de identidad, no importa si estaba vencido. Los presidentes de mesas, vocales y recintos de votación serían designados por los alcaldes. Tal cual.
Jovino Novoa entonces funcionario de la SEGEGOB distribuyó la circular112/6 donde se estipulaba el modo de actuar de los funcionarios públicos. Entre los puntos más notables destaca que se debía hacer llegar a los alcaldes listas de personas confiables, a más tardar el 21 de agosto, para que entre ellos se pudieran elegir a los responsables de las mesas de votación.
Ascanio Cavallo, et al en “La Historia oculta del Régimen militar” nos cuenta que, y cito, “familias completas de Las Condes y Providencia, así como ejecutivos de bancos y grandes empresas, aparecían a cargo de mesas contiguas en las comunas populares”. Los Morandé Peñafiel y ejecutivos de SOPROLE, por ejemplo, se hicieron cargo de varias mesas en la comuna de Pudahuel.
Augusto Pinochet salió de Santiago a hacer campaña: “Nada nos habría costado haber aprobado la constitución sin tomar en cuenta a la ciudadanía, pero este es un gobierno limpio y procedió públicamente” y como acto de campaña se inauguró el tramo de la línea 1 del Metro que va de Manuel Montt a Escuela Militar.
Muchas organizaciones se formaron para apoyar la campaña de aprobación de la nueva Constititución, como por ejemplo el “Comando Juvenil 11 de Septiembre” que contaba entre sus filas a unos jóvenes Juan Antonio Coloma y Andrés Chadwick. (Sí, leyó bien)
Llegó el 11 de septiembre. Los que salieron a votar más con susto que con convicción se encontraron en muchos casos con Militares armados dentro de las salas de votación y, según fuentes orales que he recopilado, en varios lugares no había cámara secreta.
Los resultados fueron los siguientes: Escrutados: 6.271.868 (100%)Si 4.204.879 (67,04%)
No 1.893.420 (30.19%)
Nulos: 173.569 (2.77%)
Los votos blancos fueron sumados a los “Si”.Años más tarde Gustavo Leigh diría que ese día estaba zanjado el asunto y que se diría que el resultado seria entre 60 y 70 % para el SI y 30 o 40% para el no, porcentajer que harían creible el recuento de votos. El plebiscito, por lo tanto, estaba de más.
Ese día los ojos estuvieron puestos en Pinochet, por supuesto, pero también en Jorge Alessandri, quien se había decepcionado del texto y del proceso en sí mismo y Eduardo Frei, la cara visible de la oposición política que se empezaba a articular.
Que la tinta indeleble del dedo pulgar se podía lavar, que la prensa estaba censurada, los militares en las calles y estado de excepción de todo el país sólo aumentaban la tensión minuto a minuto. En la mesa 140 del Liceo J V Lastarria los votos NO fueron contados por SI; en la mesa 48 de la escuela John Kennedy los votos nulos pasaron a ser blancos, por lo que fueron contabilizados como SI y en la mesa 157 de la Escuela 396 de Pudahuel la presidenta de mesa cambió los votos escrutados por otros que ella misma había llevado. Cerca de un 40% de las mesas controladas por un equipo de la Academia de Humanismo Cristiano tuvieron irregularidades, muchos fueron los detenidos por protestar y en algunas localidades votó más del 100% de la población.
Lo expuesto anteriormente es sólo una pincelada, usted puede encontrar más datos en el libro de Cavallo o en el de Carlos Huneeus “El Régimen de Pinochet”.
Sin embargo con las breves líneas anteriores queda claro que este gobierno en general y Andrés Chadwick en particular no tienen moral para cuestionar una iniciativa cívica como la de este 7 y 8 de octubre. Nuestro plebiscito no es vinculante, no fue organizado a punta de balas y amenazas y no busca en bien de unos pocos sino el de muchos.
Antes de criticar y despreciar este ejercicio democrático, le recomiendo al señor Chadwick releer el pasado, mirar incluso su propia historia y darse cuenta que si de plebiscitos se trata el de 1980 fue una vergüenza que nos condenó a 8 años más de dictadura. Así es, señor ministro, en temas de plebiscitos usted y su gobierno tienen tejado de vidrio.
Excelente me parece. Un buena ayuda memoria para esta gente que siempre usa la ley del embudo. No solo fueron 8 años mas de dictadura, fue la consagracion de la Constitucion que aun nos mantiene amarrados a la dictadura y sus vástagos
ResponderSuprimirNotable como siempre Ud., con sus ayuda memoria.
ResponderSuprimir